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jueves, 21 de junio de 2012

Una falta de solidaridad

Lincoln Diaz-Balart  
1 April 2012
El Nuevo Herald
El Papa Benedicto XVI nunca debería haber aceptado las condiciones en las que insistió la dictadura cubana para su viaje. Al seguir las condiciones de la dictadura al pie de la letra, el viaje constituyó una triste manifestación de falta de solidaridad hacia la opresión del pueblo cubano.
Fue impropio que el Papa no se reuniera con las Damas de Blanco, católicas devotas. Fue impropio que no mencionara el sacrificio de Zapata, Villar y Laura Pollán, mártires recientes de la lucha por la libertad de Cuba.
Se conoce comúnmente que el matrimonio de conveniencia de la Iglesia con la dictadura fue planeado y guiado por el colaboracionista cardenal cubano Ortega. Pero el hecho que el señor cardenal (“¡Saquen a la fuerza a los opositores pacíficos de la iglesia!”), haya sido quien planeó la boda, no justifica el matrimonio.
Se ha repetido la historia en Cuba. Recientemente releí la magistral obra sobre la política del Vaticano hacia Cuba en el siglo XIX por el historiador jesuita Manuel Maza Miguel, Entre la ideología y la compasión . León XIII, un Sumo Pontífice erudito y extremadamente respetado, fue aliado de muchas justas causas en su tiempo, pero no fue amigo de la libertad de Cuba. Maza Miguel describe como iglesias católicas fueron utilizadas como fuertes del ejército colonial español en Cuba. “¿Cómo explicar que un Papa, como el extraordinario León XIII, tan solidario con la clase obrera, no pudiera comprender la justicia de la causa independentista de Cuba?”. El historiador jesuita continúa: “Las medidas que tomarían las autoridades civiles y eclesiásticas españolas contra los que buscaban un nuevo rumbo para Cuba limitarían decisivamente la presencia y el vigor del catolicismo en el ethos cubano”.
Hay muchos católicos admirables y patriotas en Cuba, y la Iglesia sobrevivirá esta difícil prueba de fe para los católicos cubanos. Pero la historia no se puede separar de la política. No es sorprendente que, en contraste con muchos países de Europa y Latinoamérica, nunca hubo un partido político demócrata cristiano de importancia durante la primera República (1902-1958). Yo creo que la influencia política de la Iglesia será aún menor en la Segunda República que se aproxima a pesar de la cruel falta de solidaridad que los cubanos han sufrido por más de cinco décadas.

Lo que el Papa vio en Cuba

Carlos Alberto Montaner  
1 April 2012
El Nuevo Herald
Cientos de millones de personas vieron al papa en Cuba, oyeron sus discursos y contemplaron lo que allí sucedió. Cada uno de esos testigos, como es natural, percibió la visita de manera diferente. Ahora lo interesante es saber cuál fue la percepción del papa y de su entorno. Esto es lo que he podido averiguar por medio de fuentes eclesiásticas (y otras) que desean mantenerse en total anonimato. Algunas de esas fuentes estuvieron muy cerca del Santo Padre.
Primero. A Benedicto XVI le sorprendió el inmenso contraste entre el recibimiento mexicano –alegre, libre, multitudinario y espontáneo–, en medio de una ciudad viva y económicamente vibrante, y las crispadas ceremonias cubanas, evidentemente controladas por la policía política, celebradas en un país empobrecido hasta la miseria, precedidas por centenares de detenciones. El espectáculo horrendo de un joven salvajemente golpeado por un policía disfrazado de camillero de la Cruz Roja le tocó el corazón al papa y se interesó personalmente por su destino. Al fin y al cabo, el pobre hombre sólo había gritado “abajo el comunismo”, versión popular de lo que él mismo había dicho al salir de Italia cuando declaró que el marxismo era una ideología fracasada a la que había que enterrar.
Segundo. Al papa y a su séquito les pareció lamentable que Raúl Castro pronunciara en Santiago de Cuba el clásico discurso estalinista de guerra fría con que intentaba justificar la dictadura. Esperaban un mensaje de cambio y de esperanza, no de reiteración de las líneas maestras del régimen. Ese texto, junto a los discursos que pronunciaron el canciller Bruno Rodríguez y el vicepresidente a cargo del sector económico, Marino Alberto Murillo, los convencieron de que Raúl Castro está mucho más interesado en mantenerse anclado en el pasado que en preparar un futuro mejor para los cubanos.
Tercero. Comprobaron, con dolor, que la petición del anterior papa, Juan Pablo II, durante su visita de hace 14 años, encaminada a que los cubanos perdieran el miedo, había sido inútil. Salvo unos cuantos centenares de demócratas de la oposición, permanentemente acosados y golpeados, y a veces encarcelados, ésa es una sociedad podrida por el miedo. Pero la manifestación de miedo que más les intrigó no fue la de los opositores, sino la de los aparentes partidarios. Conocieron muy de cerca el doble lenguaje y eso los aterró. Cuando hablaban a solas con los funcionarios, estos se manifestaban abiertos, tolerantes y deseosos de reformas profundas que abarcaran el terreno político. Uno, en privado, hasta llegó a admitir que eran necesarios el multipartidismo y las elecciones libres para que la sociedad realmente avanzara hacia la modernidad, aunque los comunistas perdieran el poder. Pero, tan pronto se sumaba otra persona a la conversación, o aparecían los periodistas, retomaban el discurso ortodoxo más inflexible y estalinista, repitiendo el guión oficial sin excluir una sola coma. Era un espectáculo muy penoso.
Cuarto. El papa y su comitiva confirmaron lo que ya intuían: la Iglesia cubana está escindida en dos líneas clarísimas: la del cardenal Jaime Ortega, contemporizador hasta el extremo colaboracionista de pedirle a la fuerza pública que desalojara un templo ocupado por unos feligreses que deseaban protestar contra la dictadura, a sabiendas de que serían detenidos y seguramente maltratados, y la de obispos como Dionisio García Ibáñez, quien fue ingeniero antes de ordenarse como sacerdote, mucho más firme en su rechazo al régimen cubano. Mientras Jaime Ortega se queda en el ámbito de la compasión por algunas víctimas del gobierno (evidentemente no de todas), Dionisio (aun cuando sigue siendo amigo del Cardenal) y otros sacerdotes, como el famoso cura José Conrado Rodríguez, párroco en una iglesia de Santiago de Cuba, están convencidos de que no habrá alivio ni reconciliación entre los cubanos hasta que ese régimen no sea pacíficamente sustituido por una verdadera democracia que tome en cuenta las opiniones de toda la sociedad y no solamente las de un puñado de ultracomunistas enredados en las telarañas del pasado.
Quinto. El papa comprobó que su contemporáneo Fidel Castro –tienen la misma edad– está en peores condiciones físicas y mentales que él. Encontró a un ancianito físicamente desvalido, mentalmente errático y con graves dificultades para comunicarse. Está liquidado. El papa, que es un hombre bueno, oró por él. Ésa es la costumbre cristiana.

El Vaticano califica de "signo positivo" la declaración de este Viernes Santo como no laborable en Cuba

2 April 2012
ROMA, 2 (EUROPA PRESS)
La decisión de las autoridades cubanas de declarar el próximo Viernes Santo como día no laborable, tal y como solicitó el Papa Benedicto XVI durante su reciente visita a la isla, ha sido acogida como un "signo positivo" por el Vaticano, según ha asegurado el portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi.
"El hecho de que las autoridades cubanas hayan acogido la solicitud del Santo Padre al presidente Raúl Castro, declarando el próximo viernes santo como día no laborable, es ciertamente un signo muy positivo", ha declarado.
Asimismo, ha recalcado que "la Santa Sede desea que esto favorezca la participación en las celebraciones religiosas y felices fiestas pascuales, y que la visita del Santo Padre continúe dando los frutos deseados para el bien de la Iglesia y de todos los cubanos".
El Consejo de Ministros del Gobierno cubano aprobó el pasado viernes 30 de marzo que el viernes de Semana Santa sea festivo con carácter "excepcional", según informó este sábado el Ejecutivo cubano en una nota publicada por el diario oficial del Partido Comunista de Cuba, 'Granma'.
"Durante el encuentro sostenido en el Palacio de la Revolución, el pasado día 27, con (...) Raúl Castro Ruz, el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica le expresó su deseo de que recesen las actividades laborales no indispensables los viernes de Semana Santa, con motivo de las conmemoraciones religiosas que tienen lugar por la pasión y muerte de Jesús de Nazaret", explica la nota.
"Momentos antes de su partida, el presidente cubano le expresó la voluntad de que el próximo viernes 6 de abril, con carácter excepcional, en consideración a Su Santidad y al feliz resultado de esta trascendental visita a nuestro país, se accedía a ello y que se reservaba a los órganos superiores de la nación la determinación definitiva", añade.


Damas de Blanco temen más represión (EFE/ENH(

1 April 2012
LA HABANA
Las disidentes Damas de Blanco tacharon el domingo de “migaja” a la Iglesia católica la decisión del gobierno de Cuba de declarar festivo el próximo Viernes Santo, 6 de abril, con “carácter excepcional”, tras la petición del papa Benedicto XVI en su visita a la isla.
“En el mundo entero el Viernes Santo hay un receso. Realmente esta es una migaja que el gobierno cubano le va a dar a la Iglesia católica que quiere espacio en la televisión, la radio y los medios educacionales que el gobierno cubano no se lo va a dar”, señaló la portavoz del grupo, Berta Soler.
A través de una nota oficial en los medios cubanos publicada el sábado, el gobierno de Cuba anunció la declaración de receso “con carácter excepcional” para el próximo Viernes Santo si bien “los órganos superiores” del país determinarán si esa decisión es definitiva para el futuro.
Berta Soler hizo estas declaraciones a la salida de la iglesia habanera de Santa Rita tras asistir a la misa del Domingo de Ramos y desfilar junto a cuarenta de sus compañeras por la avenida aledaña al templo.
La portavoz del colectivo femenino auguró también “momentos muy difíciles” porque teme que aumente la represión de las autoridades gubernamentales hacia el grupo.
“Se nos están acercando momentos muy difíciles. El gobierno cubano no está jugando pero nosotras tampoco”, advirtió a sus compañeras.
Soler hizo insistentes llamados a la “conciencia” de las mujeres porque, porque según su apreciación, “no es nada fácil lo que viene” para el grupo tras las detenciones temporales de decenas de disidentes -incluidas algunas de ellas- durante la visita del papa Benedicto XVI, del 26 al 28 de marzo pasado, a la isla.
Denunció que el gobierno cubano “copó los calabozos de Damas de Blanco y activistas de derechos humanos, y copó las dos plazas donde dio las misas el Santo Padre (en Santiago de Cuba y La Habana), con personas ateas”.
“El gobierno cubano no respetó que el Santo Padre estaba en Cuba y llevó a más de 100 mujeres a los calabozos y a muchos activistas de derechos humanos”, afirmó Soler.
De acuerdo con sus registros, en estos momentos están detenidas 7 integrantes del colectivo en la ciudad central de Santa Clara y dos en La Habana.