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miércoles, 27 de junio de 2012

Campaña de denuncia y condena a la represión desatada durante visita de Benedicto XVI a la Isla

“Repudiamos la hipocresía y manipulación con la que el Gobierno cubano intenta engañar a la comunidad internacional y pedimos la solidaridad ante estos actos abusivos y violatorios” señala la declaración que puede ser firmada en Internet
Redacción Cubaencuentro CE, Madrid | 02/04/2012 8:38 am  
Activistas de derechos humanos, miembros de colectivos independientes, blogueros y artistas cubanos han iniciado una campaña para denunciar y condenar la ola de arrestos y detenciones arbitrarias que realizó el Gobierno cubano con motivo de la visita del papa Benedicto XVI a la Isla.
La nota que acompaña la petición de firmas denuncia que, en su intento por “aplastar cualquier legítimo reclamo, crítica o acusación desde la ciudadanía a la vez que intentaba mostrar un país marcado por la uniformidad”, el régimen detuvo de manera indiscriminada a opositores, disidentes y activistas políticos, artistas, periodistas independientes y todo aquel “que consideró que podía afectar un ‘armonioso’ libreto previamente diseñado”.
“La labor de férreo control, conocida como Operación Voto de Silencio, incluyó cortar la comunicación con el mundo exterior y desarticular todo contacto entre los activistas sociales dentro de la Isla. Esto mediante la interrupción de teléfonos fijos y celulares y con la connivencia de la empresa telefónica (ETECSA/ CUBACEL)”, declaran.
Lamentablemente, añade la nota, “todas estas acciones se realizaron con total impunidad e irrespeto de los derechos y garantías individuales”, y sin que exista hasta ahora un pronunciamiento de denuncia por parte de la jerarquía eclesiástica cubana.
“Repudiamos la hipocresía y manipulación con la que el Gobierno cubano intenta engañar a la comunidad internacional y pedimos la solidaridad ante estos actos abusivos y violatorios”, concluye la declaración.
De acuerdo a los promotores de esta iniciativa, una copia de la declaración firmada por detenidos y afectados ha sido entregada en algunas Embajadas en La Habana, incluyendo la de la Santa Sede.
Puede mostrar su apoyo a la campaña sumando su firma aquí.

jueves, 21 de junio de 2012

Una falta de solidaridad

Lincoln Diaz-Balart  
1 April 2012
El Nuevo Herald
El Papa Benedicto XVI nunca debería haber aceptado las condiciones en las que insistió la dictadura cubana para su viaje. Al seguir las condiciones de la dictadura al pie de la letra, el viaje constituyó una triste manifestación de falta de solidaridad hacia la opresión del pueblo cubano.
Fue impropio que el Papa no se reuniera con las Damas de Blanco, católicas devotas. Fue impropio que no mencionara el sacrificio de Zapata, Villar y Laura Pollán, mártires recientes de la lucha por la libertad de Cuba.
Se conoce comúnmente que el matrimonio de conveniencia de la Iglesia con la dictadura fue planeado y guiado por el colaboracionista cardenal cubano Ortega. Pero el hecho que el señor cardenal (“¡Saquen a la fuerza a los opositores pacíficos de la iglesia!”), haya sido quien planeó la boda, no justifica el matrimonio.
Se ha repetido la historia en Cuba. Recientemente releí la magistral obra sobre la política del Vaticano hacia Cuba en el siglo XIX por el historiador jesuita Manuel Maza Miguel, Entre la ideología y la compasión . León XIII, un Sumo Pontífice erudito y extremadamente respetado, fue aliado de muchas justas causas en su tiempo, pero no fue amigo de la libertad de Cuba. Maza Miguel describe como iglesias católicas fueron utilizadas como fuertes del ejército colonial español en Cuba. “¿Cómo explicar que un Papa, como el extraordinario León XIII, tan solidario con la clase obrera, no pudiera comprender la justicia de la causa independentista de Cuba?”. El historiador jesuita continúa: “Las medidas que tomarían las autoridades civiles y eclesiásticas españolas contra los que buscaban un nuevo rumbo para Cuba limitarían decisivamente la presencia y el vigor del catolicismo en el ethos cubano”.
Hay muchos católicos admirables y patriotas en Cuba, y la Iglesia sobrevivirá esta difícil prueba de fe para los católicos cubanos. Pero la historia no se puede separar de la política. No es sorprendente que, en contraste con muchos países de Europa y Latinoamérica, nunca hubo un partido político demócrata cristiano de importancia durante la primera República (1902-1958). Yo creo que la influencia política de la Iglesia será aún menor en la Segunda República que se aproxima a pesar de la cruel falta de solidaridad que los cubanos han sufrido por más de cinco décadas.

Lo que el Papa vio en Cuba

Carlos Alberto Montaner  
1 April 2012
El Nuevo Herald
Cientos de millones de personas vieron al papa en Cuba, oyeron sus discursos y contemplaron lo que allí sucedió. Cada uno de esos testigos, como es natural, percibió la visita de manera diferente. Ahora lo interesante es saber cuál fue la percepción del papa y de su entorno. Esto es lo que he podido averiguar por medio de fuentes eclesiásticas (y otras) que desean mantenerse en total anonimato. Algunas de esas fuentes estuvieron muy cerca del Santo Padre.
Primero. A Benedicto XVI le sorprendió el inmenso contraste entre el recibimiento mexicano –alegre, libre, multitudinario y espontáneo–, en medio de una ciudad viva y económicamente vibrante, y las crispadas ceremonias cubanas, evidentemente controladas por la policía política, celebradas en un país empobrecido hasta la miseria, precedidas por centenares de detenciones. El espectáculo horrendo de un joven salvajemente golpeado por un policía disfrazado de camillero de la Cruz Roja le tocó el corazón al papa y se interesó personalmente por su destino. Al fin y al cabo, el pobre hombre sólo había gritado “abajo el comunismo”, versión popular de lo que él mismo había dicho al salir de Italia cuando declaró que el marxismo era una ideología fracasada a la que había que enterrar.
Segundo. Al papa y a su séquito les pareció lamentable que Raúl Castro pronunciara en Santiago de Cuba el clásico discurso estalinista de guerra fría con que intentaba justificar la dictadura. Esperaban un mensaje de cambio y de esperanza, no de reiteración de las líneas maestras del régimen. Ese texto, junto a los discursos que pronunciaron el canciller Bruno Rodríguez y el vicepresidente a cargo del sector económico, Marino Alberto Murillo, los convencieron de que Raúl Castro está mucho más interesado en mantenerse anclado en el pasado que en preparar un futuro mejor para los cubanos.
Tercero. Comprobaron, con dolor, que la petición del anterior papa, Juan Pablo II, durante su visita de hace 14 años, encaminada a que los cubanos perdieran el miedo, había sido inútil. Salvo unos cuantos centenares de demócratas de la oposición, permanentemente acosados y golpeados, y a veces encarcelados, ésa es una sociedad podrida por el miedo. Pero la manifestación de miedo que más les intrigó no fue la de los opositores, sino la de los aparentes partidarios. Conocieron muy de cerca el doble lenguaje y eso los aterró. Cuando hablaban a solas con los funcionarios, estos se manifestaban abiertos, tolerantes y deseosos de reformas profundas que abarcaran el terreno político. Uno, en privado, hasta llegó a admitir que eran necesarios el multipartidismo y las elecciones libres para que la sociedad realmente avanzara hacia la modernidad, aunque los comunistas perdieran el poder. Pero, tan pronto se sumaba otra persona a la conversación, o aparecían los periodistas, retomaban el discurso ortodoxo más inflexible y estalinista, repitiendo el guión oficial sin excluir una sola coma. Era un espectáculo muy penoso.
Cuarto. El papa y su comitiva confirmaron lo que ya intuían: la Iglesia cubana está escindida en dos líneas clarísimas: la del cardenal Jaime Ortega, contemporizador hasta el extremo colaboracionista de pedirle a la fuerza pública que desalojara un templo ocupado por unos feligreses que deseaban protestar contra la dictadura, a sabiendas de que serían detenidos y seguramente maltratados, y la de obispos como Dionisio García Ibáñez, quien fue ingeniero antes de ordenarse como sacerdote, mucho más firme en su rechazo al régimen cubano. Mientras Jaime Ortega se queda en el ámbito de la compasión por algunas víctimas del gobierno (evidentemente no de todas), Dionisio (aun cuando sigue siendo amigo del Cardenal) y otros sacerdotes, como el famoso cura José Conrado Rodríguez, párroco en una iglesia de Santiago de Cuba, están convencidos de que no habrá alivio ni reconciliación entre los cubanos hasta que ese régimen no sea pacíficamente sustituido por una verdadera democracia que tome en cuenta las opiniones de toda la sociedad y no solamente las de un puñado de ultracomunistas enredados en las telarañas del pasado.
Quinto. El papa comprobó que su contemporáneo Fidel Castro –tienen la misma edad– está en peores condiciones físicas y mentales que él. Encontró a un ancianito físicamente desvalido, mentalmente errático y con graves dificultades para comunicarse. Está liquidado. El papa, que es un hombre bueno, oró por él. Ésa es la costumbre cristiana.

Memorias, alforjas y legados


Raúl Rivero  
1 April 2012
El Nuevo Herald
Este domingo, después del vertiginoso viaje del Papa Benedicto XVI a Cuba, las Damas de Blanco vuelven a las iglesias con la misma fe que les animó en la Primavera Negra del 2003. Llevan también el recuerdo cercano de estancias en calabozos, encierros persecuciones y arrestos, y una dimensión, un reconocimiento de trazos universales que les dejó la visita de Su Santidad mediante el milagro de la experiencia de la presencia por omisión.
El viajero no halló una línea despejada en su agenda caribeña para entrevistarse con las mujeres cubanas que representan a los familiares de los presos políticos y se han convertido, desde hace casi una década, en un símbolo de la lucha pacífica por la libertad. Ellas le habían pedido un minuto para un contacto humano, terrenal, inferior a la música sagrada de las plegarias. Y esa petición recorrió el mundo en los medios de prensa y en las redes sociales.
No pudo ser, pero el mensaje lanzado desde la humildad, el respeto y el afán de mostrar al visitante una faceta de la vida del ciudadano de la calle que trata de escamotear la propaganda del régimen, puso a las Damas de Blanco y, en general, a los activistas de la oposición en un punto importante de las alternativas del programa que delineó la experimentada diplomacia del Vaticano junto a los mejores especialistas de sus anfitriones.
En la travesía del Papa los diseñadores criollos previeron un apartado para los opositores, la disidencia, el periodismo independiente, los blogueros, la pequeña colonia del twitter y los jóvenes artistas rebeldes.
En algún punto estaba escrito que para ellos, católicos, no creyentes o devotos de otras confesiones, estaba preparado un aparato represivo que los dejaría sin asientos en las misas, sin probabilidades de acercarse al Papa ni a ninguno de los miembros de su ilustre comitiva.
El plan para alejar a los demócratas de las misas en Santiago de Cuba y en La Habana incluía estadías en celdas, retenciones en las viviendas, intimidaciones y apagón general de los teléfonos privados para dejarlos distantes y sin voz.
Esas ausencias y ese silencio impuesto denunciaron el interés de los gobernantes por anular a los grupos opositores y sacarlos del escenario. Al mismo tiempo, reafirmaron a los observadores que el ninguneo verbal de la dictadura contra la oposición no va más allá de los panfletos porque hay un temor innegable por su mensaje de cambios , de modernización de la sociedad y por la llegada de un ciclo en el que la libertad no sea nada más que un recurso retórico de los oradores.
Hay que quedarse con la convicción de Berta Soler de que Benedicto XVI “se olvidó de reunirse con su rebaño, los marginados, los perseguidos, los oprimidos, sabemos que el Papa no es un libertador, que Cuba necesita la libertad y la libertad depende del pueblo de Cuba”.

Nuestra experiencia cubana

Manny García-Tuñón  
Pequeños Negocios
2 April 2012
El Nuevo Herald
Mi esposa Helin y yo compartimos muchas experiencias culturales. Los dos nacimos en Miami, hijos de padres cubanos que emigraron a los Estados Unidos como jóvenes después de que Fidel Castro tomara el poder a la fuerza y convirtiera a la idílica isla en un estado comunista. Ninguno de los dos tenemos familia en Cuba y nunca habíamos considerado viajar a la isla mientras los cubanos siguieran sufriendo bajo el comunismo. Pero Helin y yo también compartíamos la misma penosa duda. Como muchos miembros de nuestra generación que nacimos en el exilio y nunca nos hemos sentido lo suficientemente americanos para ser americanos o lo suficientemente cubanos para ser cubanos, siempre nos sentimos robados de la auténtica experiencia cubana y nos preguntábamos, “¿Somos cubanos o americanos?” Crecí pensando que yo era un “cubanoamericano,” pero, ¿existe esto en realidad? La semana pasada recibimos juntos la respuesta a nuestra pregunta.
El lunes 26 de marzo a las 10:00a.m., el segundo de dos aviones alquilado por la Arquidiócesis de Miami con 310 peregrinos viajando para asistir a las misas papales en Cuba aterrizó en Santiago – esa legendaria tierra donde el papá de Helin, que falleció hace cuatro años, había nacido. Helin y yo estábamos en ese avión. Cuando el avión tocó tierra yo la cogí de la mano mientras ella sólo miraba por la ventana. Entonces, finalmente, se viró y me dijo “de verdad existe…”. “Sí” le dije con compasión. Cuba, la Tierra de Nunca Jamás de nuestra generación, realmente existe.
Para nosotros, el viajar con nuestra Arquidiócesis de Miami como peregrinos de la histórica visita de Benedicto XVI, era la justificación para hacer el viaje. Las emociones que Helin y yo experimentamos juntos en Cuba fueron de la felicidad a la tristeza y del furor a la alegría. Nos unimos a los fieles que aplaudían y cantaban mientras el Santo Padre llegaba a celebrar las misas – ¡muchos sabían todas las canciones y las respuestas! Nos quedamos sin palabras al ver que muchas de las mismas personas aplaudieron cuando llegó su dictador. Nos reímos. Lloramos. Rezamos mucho. Mi primo, que también estaba en la peregrinación de Miami, les decía a todos los que conocía “recuerda que somos hermanos”. Ellos también se rieron. Lloraron. También rezaron.
Hablamos con la gente que conocimos en las calles. Les hacíamos preguntas, compartimos nuestro testimonio y aprendimos mucho. Una cosa muy importante que aprendimos es que la mayoría de los cubanos en la isla simplemente no sabe ser libre. Piensan que “los derechos” son algo que el gobierno da y quita al pueblo. No tienen noción de que sus derechos son inalienables, dados por Dios, y por lo tanto, que nadie se los puede arrebatar —especialmente su libertad. No entienden que ellos son libres, porque nacieron bajo un sistema que les ha quitado su “expresión de la libertad”, pero no su libertad. Y no su dignidad como seres humanos. Eso les pertenece. Únicamente, ellos no lo saben.
Nos dimos cuenta de que el Arzobispo de Santiago de Cuba es un verdadero pastor de los cubanos dentro y fuera de la isla. En su mensaje en la Plaza de Antonio Maceo, el Arzobispo Primado dijo: “El proceso de alcanzar estos ideales nunca termina, también hoy estamos empeñados en conseguir que el bienestar y la justicia lleguen a todos. Somos un solo pueblo pero con diferentes criterios en cuanto al camino para buscar un futuro mejor. A lo largo de nuestra corta historia, este hermoso empeño se ha visto oscurecido por los egoísmos, la incapacidad de diálogo y de respeto al otro, la presencia de intereses ajenos a los nuestros, la exclusión y la intolerancia, hasta llegar a ser irreconciliables, en vez de buscar las coincidencias que nos animan a caminar juntos. Hemos llegado a la violencia entre cubanos, que hace sufrir a todos, no beneficia a nadie, hiere la dignidad y dificulta el verdadero desarrollo material y espiritual de nuestro pueblo. Es necesario superar las barreras que separan a los cubanos entre sí. Este es un deseo querido por todos y que escuchábamos diariamente en forma de súplica cantada durante la misión con la Virgen en preparación de este Año Jubilar: ‘Todos tus hijos, a ti clamamos, Virgen Mambisa, que seamos hermanos’”.
Aprendimos que la realidad y los conflictos ideológicos de Cuba son hoy tan complicados como lo han sido siempre y también así son los recuerdos de los que mucho han sufrido. Como resultado de nuestro viaje, hemos aprendido a honrar y respetar, más profundamente que nunca antes, esos recuerdos y los sacrificios de nuestros padres y abuelos. Nunca podremos pagarles por lo que hicieron en el pasado.
Quizás lo más importante que aprendimos es lo agradecidos que tenemos que estar por ser quienes somos y tener lo que tenemos. Estamos agradecidos a nuestro país, los Estados Unidos de América por brindarnos la expresión de libertad que es negada a otros. Les agradecemos a nuestros padres y abuelos el hecho de que, aunque Helin y yo no pudimos vivir en Cuba, no perdimos nada de la auténtica experiencia cubana – aun en Miami.
Sí, como la legendaria Cuba nosotros, los “cubanoamericanos”, existimos y tal vez, sólo tal vez, somos los llamados a ayudar a nuestros hermanos en la isla a comenzar algo nuevo y ese futuro mejor.
Manny García-Tuñón es el presidente de Lemartec, una firma internacional de diseño y construcción radicada en Miami, Florida.manny@mgtunon.comwww.unosminutosconmanny.com

Fidel Castro a la Iglesia: podemos ser amigos sin que pensemos igual; Benedicto XVI: el marxismo no es una alternativa real para el mundo actual

ANDREA RODRIGUEZ  
AP / El Nuevo Herald
1 April 2012
LA HABANA
Para ser amigos no hace falta tener las mismas creencias, aseguró el ex gobernante Fidel Castro poco después de la visita del Papa Benedicto XVI a la nación caribeña y de comentarios de este en el sentido de que la ideología marxista no era viable.
Castro, quien se reunió con Benedicto el miércoles, publicó una de sus sus columnas de opinión el viernes en la que explicó que “para compartir la amistad no hay que compartir las creencias”.
El Sumo Pontífice visitó Cuba entre el 26 y el 28 de marzo.
Poco antes de arribar, Benedicto XVI, dijo a periodistas que a su criterio el marxismo tal como lo conocemos no era una alternativa real para el mundo actual.
Durante sus jornadas en la isla, Benedicto XVI pidió más espacio para la religión en Cuba, un estado laico, un reclamo histórico de la institución religiosa que desea tener escuelas y acceso a los medios de comunicación, ambos completamente estatales aquí.
Pero también criticó las sanciones económicas de EEUU que buscan presionar para cambios en el modelo político de la isla.
Castro no aludió el encuentro que sostuvo con el jerarca católico en la sede de la Nunciatura Apostólica de esta capital.

¿Qué hace un Papa?

2 April 2012
El Nuevo Herald
¿Qué hace un Papa? La pregunta de Fidel Castro no es tan absurda como parece. Y sería muy bueno que nos la hiciéramos todos con más frecuencia, no solo con respecto al Papa. Por ejemplo: ¿qué hace un Dominique Strauss Khan para merecer el reconocimiento y la admiración de tantos, para llegar a “dirigir” –hacia dónde, solo Dios lo sabe– las finanzas del mundo desde el timón del Fondo Monetario Internacional, y para llegar a estar a un paso de la primera magistratura en Francia? O bien, y para el caso, ¿qué hacen los tipos como Lloyd Blankfein, el chairman de Goldman Sachs, o Jamie Dimon, el de JP Morgan Chase, para justificar sus salarios y sus bonos (y los de sus secuaces)?
Nuestros “maestros simplificadores”, los flautistas del dogma del mercado, encuentran la respuesta en el libre juego de la oferta y la demanda, y procuran evadir cualquier pregunta incómoda con el “recurso” de comparar a los capos de Wall Street con los artistas o deportistas mejor pagados. Pero yo sé lo que hace Lebron James y como canta –y se mueve– Shakira, por ejemplo. Y también sé lo que hace el Papa, sobre todo después de actividades como su reciente visita a Cuba y a México (Fidel también lo sabe, pero al igual que a nuestros dogmáticos, le conviene hacerse el tonto).
Pero lo que hacen Dominique, Lloyd y Jamie es un misterio. Cuando menos es que son artistas, quizás sean la reencarnación de Los Tres Chiflados, que vuelven al cine este verano. Pero con DSK en el papel de Curly, la película llevará una calificación de X, no apta para menores.

Cuba: la nueva y vieja represión

Alejandro Armengol  
2 April 2012
El Nuevo Herald
Un joven sale de su casa, a comprar cigarrillos a la esquina, y un auto policial se le acerca, lo detienen y por 24 horas permanece en el calabozo, sin causa alguna en su contra, solo para dar tiempo de que termine la visita papal. Transcurrido ese tiempo lo ponen en libertad. Sacan a un hombre de la plaza donde Benedicto XVI está a punto de comenzar una misa en Santiago de Cuba, por gritar “Abajo el comunismo”, y mientras es llevado fuera del lugar varias supuestos feligreses lo golpean con impunidad. Alguien que viste una guayabera blanca le da un golpe en la cabeza y sigue allí de pie, impune, como si simplemente lo hubiera saludado. Un miembro de la Cruz Roja no sólo le da en la cara, sino que también lo agrede con la camilla, un objeto cuyo destino es trasladar heridos o enfermos, no servir como arma agresora. Del totalitarismo de Fidel Castro al autoritarismo de Raúl, la represión en Cuba está tornándose caótica y amenaza con volverse incontrolada.
No es que la agresión impune no se ejerciera en la isla con anterioridad, pero por lo general se recurría a ella en momentos de crisis, como durante el éxodo del Mariel. Ahora la crisis se ha vuelto permanente y ese sector soez de la población, donde el lumpen proletario ha recibido carnet de represor, y al resentido y envidioso le han dado carta libre para desahogar su frustración, ha sido seleccionado para llevar a cabo el trabajo sucio, ese donde la represión es más burda –el golpe, el insulto y la humillación– y visible.
Asistimos a una táctica con al menos dos objetivos claros: amedrentar y limpiarse las manos. Raúl Castro quiere mantener a las fuerzas armadas fuera del ejercicio cotidiano de amedrentar a la población, al tiempo que convierte al terror en una práctica cotidiana, pero sin una institucionalización aparente. Así el aparato coercitivo del gobierno se presenta como una institución protectora que garantiza el orden y no como una maquinaria destinada a crear miedo y hasta pánico. Por ejemplo, la policía y las fuerzas de seguridad están para proteger a las Damas de Blanco de la ira del pueblo. Los opositores no son sancionados con largas condenas –a no ser que traspasen ciertas barreras, tras varias advertencias– sino amenazados constantemente, detenidos unos pocos días, “desaparecidos” por unas cuantas horas.
Uno de los problemas con este tipo de tácticas –más allá, por supuesto, de la condena elemental– es que llega el momento en que se torna difícil de controlar.
Esa mujer que insulta y araña, ese hombre que sale con una cabilla en un cartucho, aquellos que forman parte de las turbas que agreden a varios ciudadanos indefensos que realizan una protesta pacífica, constituyen un grupo heterogéneo, al que aparentemente se controla fácilmente por medio de esos mismos mecanismos de terror, con pequeñas prebendas, algún que otro beneficio monetario o emocional y alimentando sus frustraciones y resabios, pero que al mismo tiempo resulta poco confiable, de gran inestabilidad emocional e irracional por naturaleza. Es decir, gente peligrosa que al tiempo que se alimenta y vive del caos es incapaz de comportarse con responsabilidad e independencia.
Hay que reconocer que hasta el momento el gobierno cubano ha podido controlar a sus turbas, pero hasta cuándo ello será posible resulta difícil de predecir.
Lo que llama la atención es que mientras el espectro amplio del sector más inconforme con la realidad cubana se transforma de acuerdo a las características de la sociedad actual, y se podría hablar de una disidencia tradicional –vertical en buena medida e ilustrada–, un fenómeno post disidente como son los blogueros y una oposición que proviene de las capas más desfavorecidas de la población –de baja escolaridad y bordeando o dentro de la marginalidad social–, la represión continúa anquilosada en sus formas más burdas. En última instancia, el “recurso perfecto” para acallar cualquier voz independiente en Cuba son los actos de repudio.
En ese sentido, se podría afirmar que el Estado cubano se comporta con una tacañería extrema y no admite la menor manifestación de independencia. Donde la función opositora ha evolucionado de un enfrentamiento radical al desacuerdo, la disidencia y la simple búsqueda de una vida propia, el gobierno continúa plantado en no permitir la menor apertura de un espacio político. Bajo una óptica represiva, es lógico que una negativa tan burda a cualquier tipo de reforma necesite de acciones y mecanismos igualmente burdos para sostenerse en el poder. Del agente de seguridad sagaz y de mentalidad fría al matón de esquina, dispuesto siempre a golpear al indefenso, como la forma perfecta de demostrar su poder.
Ante el más leve temor de amenaza, el régimen cierra filas. El terror es el único instrumento en que confía. La turba que ahora golpea y veja se apoya en el policía listo para encarcelar y en el tribunal sin decoro que condena la decencia. Pero al mismo tiempo se asiste a un fenómeno de desgaste, en que la represión más elemental e inmediata va quedando cada vez más en manos de sujetos irresponsables y agresivos por naturaleza. La conducta de estos sujetos es la cara más turbia de un monstruo con varias cabezas, y no debe verse de forma aislada: constituye la esencia del sistema imperante en Cuba.

Identifican a hombre arrestado en Santiago por gritar libertad en misa Papal

JUAN O. TAMAYO
El Nuevo Herald
viernes 30 de marzo del 2012
Un disidente cubano ha identificado a Andrés Carrión Alvarez, un santiaguero licenciado en rehabilitación social, como el hombre que gritó consignas contra el comunismo durante la misa oficiada en Santiago de cuba por el papa Benedicto XVI el lunes 26 de marzo.
El ex prisionero politico José Daniel Ferrer García reportó a través de la plataforma digital Háblalo sin miedo que el disidente Alfonso Chaviano Pelaez había reconocido a Carrión Alvarez.
El teléfono móvil de Ferrer Garcia estaba bloqueado y el Nuevo Herald no pudo contactarlo a él o a Chaviano Peláez para obtener mas detalles.
Según Ferrer García, Chaviano aseguró que Carrión Alvarez tiene 38 años, es de familia humilde y vive en el reparto Sorribes en Santiago.
Hasta la noche del jueves se encontraba detenido en la unidad de operaciones policiales en Santiago de Cuba, agregó Ferrer Garcia.

Llamadas a disidentes llegaban al MININT, por Juan O. Tamayo

viernes 30 de marzo del 2012
El Nuevo Herald
El Ministerio del Interior de Cuba no tiene que ser sutil cuando se trata de reprimir a los disidentes. A cargo de la seguridad nacional de un pais con un gobierno comunista, puede hacer casi todo lo que quiera.
Pero su descaro llegó a un máximo esta semana, cuando uno de sus números telefónicos fue usado en una campaña para bloquear los teléfonos celulares de cientos de disidentes durante la visita de tres días del Papa Benedicto XVI.
Los teléfonos celulares afectados claramente mostraron que las llamadas a los disidentes se desviaban al 204-1234, un número de La Habana asociado a la Unidad 9456-3 del Ministerio del Interior (MININT), en la esquina de las Avenidas 60 y 19, en el distrito oeste de Playa.
La Unidad 9456-3 aparece como una rama de una oficina del MININT en las Avenidas Línea y Paseo, en el Vedado, a una cuadra o dos de la sede principal del Directorio de Inteligencia del ministerio, similar a la KGB de la Unión Soviética.
Vecinos informaron que el edificio de Línea y Paseo tiene oficinas para agentes de la contrainteligencia y de la Seguridad del Estado, de acuerdo con Calixto Ramón Martínez, el periodista independiente que dio a conocer la historia el viernes.
Martínez y Roberto de Jesús Guerra, miembros de la agencia noticiosa independiente Hablemos Press, dijeron que confirmaron el desvío en sus propios teléfonos celulares y los de otros 16 disidentes cuyo servicio se restauró el viernes.
El Nuevo Herald confirmó que el número 204-1234 está asociado a la Unidad 9456-3 en una lista digital de números telefónicos sensibles del gobierno cubano que obtuvieron el año pasado periodistas. Repetidas llamadas del periodico a ese número no recibieron respuesta.
Las autoridades cubanas han bloqueado anteriormente los teléfonos celulares de individuos o grupos de disidentes cuando ocurren eventos importantes, presumiblemente para impedir que la información llegue a los partidarios o periodistas en el exterior.
Por ejemplo, los teléfonos celulares de Reina Luisa Tamayo y varios partidarios se bloquearon después de que la policía cubana los golpeó y detuvo en el 2010, cuando trataron de rezar en la tumba de su hijo, el preso político Orlando Zapata Tamayo.
Con la empresa ETECSA, el monopolio de las telecomunicaciones gubernamentales, a cargo de todo el sistema telefónico de la isla, las llamadas a teléfonos celulares bloqueados resultaban en mensajes grabados de que la línea estaba ocupada o que el teléfono estaba fuera del área.
No había habido una prueba material de la mano negra del MININT, pero el jueves Reiniel Biset, de 27 años, notó una pequeña flecha en la pantalla del teléfono celular de su madre, Rosario Morales, miembro de las Damas de Blanco.
Su teléfono, como los de varios otros cientos de disidentes, periodistas independientes y blogueros a lo largo de la isla, se bloquearon desde principios del lunes hasta el jueves tarde, quedando incapaces de hacer y recibir llamadas durante la visita del Papa Benedicto XVI.
Las llamadas a los celulares bloqueados durante la semana encontraban en su mayoría una respuesta con mensajes grabados de que el número no existía.
“Todo el tiempo que estuvo el Papa, cada vez que marcábamos el teléfono decía ‘llamada fallida’ ”, dijo a El Nuevo Herald Biset, un disidente activo en el Comité para la Integración Racial. “Pero entonces vi una flechita que no estaba ahí antes”.
Al mirar en el menú del teléfono, supo que la flecha significa que las llamadas habían sido desviadas, y entonces vio que se enviaban al 7-204-1234. El número 7 es el código para La Habana.
“Todo lo que entraba en ese teléfono estaba ligado a ese número”, agregó Biset.
El MININT y el Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR) son considerados como las dos ramas más poderosas del gobierno en la isla porque están a cargo de proteger a la nación de amenazas externas e internas.
El MININT está a cargo de los directorios de Inteligencia, que espía en el exterior, y de Contrainteligencia, que protegen a la isla de espías extranjeros. También tiene una rama que controla a los disidentes, conocida como la “Oficina de Enfrentamiento” o el Directorio General para la Seguridad del Estado. Incluso los bomberos están bajo su control.
El MINFAR tiene sus propias secciones de inteligencia y contrainteligencia, y se cree que el Partido Comunista de Cuba tiene su propia rama de inteligencia, aunque mucho más reducida que la de las décadas de 1960 y 1970.
La lista de teléfonos cubanos sensibles incluye varios cientos de números, o alrededor de tres páginas, para el edificio en Línea y Paseo, de acuerdo con Luis Domínguez, un bloguero de Miami que obtuvo la lista el año pasado. Sólo algunos de esos números se asignaron a la Unidad 9456-3, agregó.
Hablemos Press ha publicado varias noticias importantes, y Domínguez ha hecho públicos algunos de los números de la lista sensible, como los teléfonos de la casa de la hija de Raúl Castro, Mariela, y del vicepresidente José Ramón Machado Ventura.

El Vaticano califica de "signo positivo" la declaración de este Viernes Santo como no laborable en Cuba

2 April 2012
ROMA, 2 (EUROPA PRESS)
La decisión de las autoridades cubanas de declarar el próximo Viernes Santo como día no laborable, tal y como solicitó el Papa Benedicto XVI durante su reciente visita a la isla, ha sido acogida como un "signo positivo" por el Vaticano, según ha asegurado el portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi.
"El hecho de que las autoridades cubanas hayan acogido la solicitud del Santo Padre al presidente Raúl Castro, declarando el próximo viernes santo como día no laborable, es ciertamente un signo muy positivo", ha declarado.
Asimismo, ha recalcado que "la Santa Sede desea que esto favorezca la participación en las celebraciones religiosas y felices fiestas pascuales, y que la visita del Santo Padre continúe dando los frutos deseados para el bien de la Iglesia y de todos los cubanos".
El Consejo de Ministros del Gobierno cubano aprobó el pasado viernes 30 de marzo que el viernes de Semana Santa sea festivo con carácter "excepcional", según informó este sábado el Ejecutivo cubano en una nota publicada por el diario oficial del Partido Comunista de Cuba, 'Granma'.
"Durante el encuentro sostenido en el Palacio de la Revolución, el pasado día 27, con (...) Raúl Castro Ruz, el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica le expresó su deseo de que recesen las actividades laborales no indispensables los viernes de Semana Santa, con motivo de las conmemoraciones religiosas que tienen lugar por la pasión y muerte de Jesús de Nazaret", explica la nota.
"Momentos antes de su partida, el presidente cubano le expresó la voluntad de que el próximo viernes 6 de abril, con carácter excepcional, en consideración a Su Santidad y al feliz resultado de esta trascendental visita a nuestro país, se accedía a ello y que se reservaba a los órganos superiores de la nación la determinación definitiva", añade.


Damas de Blanco temen más represión (EFE/ENH(

1 April 2012
LA HABANA
Las disidentes Damas de Blanco tacharon el domingo de “migaja” a la Iglesia católica la decisión del gobierno de Cuba de declarar festivo el próximo Viernes Santo, 6 de abril, con “carácter excepcional”, tras la petición del papa Benedicto XVI en su visita a la isla.
“En el mundo entero el Viernes Santo hay un receso. Realmente esta es una migaja que el gobierno cubano le va a dar a la Iglesia católica que quiere espacio en la televisión, la radio y los medios educacionales que el gobierno cubano no se lo va a dar”, señaló la portavoz del grupo, Berta Soler.
A través de una nota oficial en los medios cubanos publicada el sábado, el gobierno de Cuba anunció la declaración de receso “con carácter excepcional” para el próximo Viernes Santo si bien “los órganos superiores” del país determinarán si esa decisión es definitiva para el futuro.
Berta Soler hizo estas declaraciones a la salida de la iglesia habanera de Santa Rita tras asistir a la misa del Domingo de Ramos y desfilar junto a cuarenta de sus compañeras por la avenida aledaña al templo.
La portavoz del colectivo femenino auguró también “momentos muy difíciles” porque teme que aumente la represión de las autoridades gubernamentales hacia el grupo.
“Se nos están acercando momentos muy difíciles. El gobierno cubano no está jugando pero nosotras tampoco”, advirtió a sus compañeras.
Soler hizo insistentes llamados a la “conciencia” de las mujeres porque, porque según su apreciación, “no es nada fácil lo que viene” para el grupo tras las detenciones temporales de decenas de disidentes -incluidas algunas de ellas- durante la visita del papa Benedicto XVI, del 26 al 28 de marzo pasado, a la isla.
Denunció que el gobierno cubano “copó los calabozos de Damas de Blanco y activistas de derechos humanos, y copó las dos plazas donde dio las misas el Santo Padre (en Santiago de Cuba y La Habana), con personas ateas”.
“El gobierno cubano no respetó que el Santo Padre estaba en Cuba y llevó a más de 100 mujeres a los calabozos y a muchos activistas de derechos humanos”, afirmó Soler.
De acuerdo con sus registros, en estos momentos están detenidas 7 integrantes del colectivo en la ciudad central de Santa Clara y dos en La Habana.

El periplo de Benedicto XVI dejó un sabor agridulce (ENH)

El periplo de Benedicto XVI dejó un sabor agridulce (ENH)
Reacción mixta a la visita del Papa a Cuba 

La visita del Papa Benedicto XVI la semana pasada a Cuba dejó atrás una estela de opiniones encontradas sobre su significado y posibles repercusiones en la isla de gobierno comunista.
Los analistas están de acuerdo en que tomará tiempo para ver los verdaderos resultados incluso de las partes más concretas de la visita, como la solicitud que Benedicto XVI le hizo al gobierno para permitir el regreso de las escuelas católicas, confiscadas por el gobierno ateo de Fidel Castro a principios de la
década de 1960.

Todavia más tiempo tendrá que pasar, añadieron, antes de que se pueda ver el impacto de los comentarios del Papa en temas más amplios, como la necesidad de libertad y la reconciliación de los cubanos de la isla y del exterior.

Cinco años después de que el Papa Juan Pablo II realizó su histórica visita a Cuba en 1998, los jueces castristas sentenciaron a 75 disidentes pacíficos a 28 años de prisión en una dura campaña contra la oposición, conocida en la isla como la “Primavera Negra”.

El viaje de Benedicto XVI a Cuba, según la versión del Vaticano, estaba diseñado para respaldar el esfuerzo de la Iglesia en Cuba por abrir nuevos espacios para su trabajo social en la isla, mientras reconocía los recientes gestos amistosos del gobierno hacia la Iglesia.

Pero sus dos homilías y tres discursos, además de los dos discursos del gobernante Raúl Castro durante la visita de tres días, provocaron reacciones entre los analistas que fueron desde un efusivo optimismo hasta una profunda decepción.

“En esa Plaza (de la Revolución, en La Habana),. con esos micrófonos que sólo han sido usados por los Castro durante 53 años, el mal le cede el espacio a un hombre que llega para hablar de la libertad”, dijo Dora Amador, una activista católica de Miami.

Lo que es más, los muchos cubanos no católicos que asistieron a las misas papales en La Habana y Santiago de Cuba participaron en “un hecho evangélico sin precedentes”, afirmó. “Uno no sabe en qué corazón se sembró una nueva fe”.

“El resultado de la visita del Papa no se va a ver hoy, no se va a ver mañana, pero me atrevo a decir que fue extraordinario”, puntualizó Amador, quien no solicitó una visa cubana para ser testigo de la visita de Benedicto XVI porque La Habana le ha negado los permisos de entrada en dos ocasiones anteriores.
Joaquín Rodríguez, un sacerdote cubano en la iglesia de San Martín de Porres, en Miami, dijo que Benedicto XVI lo hizo bien en su misión de “apoyar al pueblo cubano y alentar al gobierno cubano, con respeto, pero con firmeza”, a mejorar la sociedad en la isla.

Pero agregó que si Raúl Castro fuera Pinocho, “su nariz hubiera llegado a la otra parte del aeropuerto” después de que dijo que su gobierno compartía valores morales con la Iglesia, poco antes de que el Papa partiera de regreso a Roma.  “Ese lugar es una cárcel”.

Julio Hernández, un partidario en Miami del Movimiento Cristiano Liberación, del disidente habanero Oswaldo Payá, dijo que estaba complacido de que el Papa hablara tanto de los abusos en la isla como de la necesitad de reconciliación de “todos los cubanos de todas las orillas”.

Las palabras de Benedicto XVI al gobierno, agregó Hernández, mostraron un firme estilo de tratar con temas sensibles que fueron diferentes del estilo de “algunos” de los jerarcas de la Iglesia en Cuba.
El comentarista radial de Miami Max Lesnick, quien viaja con regularidad a La Habana, escribió que los ganadores de la visita fueron “Cuba, su pueblo, la Iglesia, el Papa, el Vaticano y el gobierno cubano” y “los perdedores fueron los que trataron de sabotear la visita del Papa a la isla… levantando consignas de
odio”.

Sin embargo, muchos de los analistas contactados para esta historia alegaron que la visita de Benedicto XVI hubiera sido mejor si se hubiera reunido con los disidentes cubanos. El Vaticano dijo que su programa estaba demasiado lleno, pero Benedicto XVI hizo espacio para una visita no programada de 30 minutos con Fidel Castro.
Benedicto XVI tampoco dijo nada en publico sobre los más de 250 disidentes arrestados para mantenerlos alejados de los eventos papales. Ese fue el caso de Martha Beatriz Roque, quien dijo que 20 agentes de la Seguridad del Estado la bloquearon durante tres días dentro de su pequeño apartamento.

Roque destacó que ella era uno de los 750 disidentes que firmó una carta urgiéndole a Benedicto XVI a cancelar su viaje porque era seguro que el gobierno iba a arrestar a disidentes en toda la isla en preparación para la visita.

“Hay que esperar si esto dio resultados”, dijo el jueves Roque a El Nuevo Herald. “Pero la estela de represión que ha dejado no es recompensada por nada que pueda haber ganado”.

En un editorial titulado “Una responsabilidad traicionada”, el blog Diario de Cuba denunció que “queda claro después de esta visita que quienes lideran la Iglesia están dispuestos a servidumbres varias con tal de ganar terreno”.

“El catolicismo, según lo interpretan ellos, parece básicamente interesado en los asuntos de la Iglesia y conlleva una peligrosa tendencia al concordato, no importa cuanta democracia haya que echar de menos”, agregó el blog con sede en España.

Otra que criticó la visita fue Bertha Soler, líder de las Damas de Blanco, quien había pedido repetidamente “sólo un minuto” para reunirse con Benedicto XVI. En cambio, ella y su esposo fueron arrestados el miércoles durante más de 13 horas para mantenerlos fuera de la misa en La Habana.

“Sabemos que [el Papa] vino para un acercamiento entre la Iglesia y el gobierno, pero no escuchó a su rebaño, a los marginados, a los oprimidos”, dijo Soler a El Nuevo Herald.

La visita fue “manipulada” por el gobierno para su propia ventaja, agregó, “pero aunque no nos sentimos a gusto con lo que sucedió, no vamos a perder la fe o el amor por Dios”.

El lunes pasado, el día en que Benedicto XVI llegó a Santiago de Cuba, el vicepresidente cubano Marino Murillo, a cargo de las reformas económicas de Raúl Castro, dijo rotundamente en una conferencia de prensa que “no habrá reformas políticas en Cuba”.

El arzobispo de Miami, Thomas Wenski, declaró con más optimismo después de regresar el jueves de Cuba que el viaje de Benedicto XVI tendrá un impacto positivo, pero pidió paciencia.

“El Papa no puede hacer en un día lo que los cubanos no han sido capaces de hacer en 50 años”, dijo.