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jueves, 21 de junio de 2012

Tras la visita del Pontífice

Oscar Elías Biscet  
1 April 2012
El Nuevo Herald
No me opuse a la visita del Papa Benedicto XVI a mi país. Aun convencido de que no esperaría palabra de solidaridad con aquellos que llevamos muchos años en la búsqueda de la libertad para la nación cubana.
La disidencia en Cuba se enfrenta a un sistema totalitario estalinista con todos los recursos a su disposición para frenar o aniquilar cualquier acto de rebeldía en la búsqueda de los derechos humanos fundamentales de los cubanos. Quienes levantan su voz en contra de la justicia son vituperados y ultrajados en sus medios masivos de difusión.
El sistema carcelario, las torturas y el paredón de fusilamiento serían las cuotas obligadas para esos valientes contestatarios.
No abundaré en los vergonzosos actos de la jerarquía de la Iglesia Católica cubana. Al llamar a la policía política y expulsar por la fuerza a un grupo de personas que confiaron en su caridad y se refugiaron en su seno para reclamar libertades básicas para sus conciudadanos.
Tampoco por la falta de no tributarles misas a los mártires Orlando Zapata Tamayo, Juan Wilfredo Soto, Laura Pollán y Wilmar Villar. Las complicidades de las iglesias cubanas con la dictadura castrista son tan evidentes que solo con su silencio cruel han asesinado durante años las esperanzas de libertades del pueblo cubano.
Las palabras de Benedicto XVI durante su estancia en Cuba fueron de mucha precaución para evitar desavenencias con la cúpula castrista.
En la misa de Santiago de Cuba, un ciudadano sencillo se lo recordó en alta voz y fue golpeado y detenido por la policía política. Esa muestra de violencia extrema ante su eminencia Benedicto XVI se había realizado a la vista del pueblo antes y durante su visita.
En las diferentes homilías en esta visita papal no hubo palabras de aliento para estos valientes pacificadores y perseguidos. Fueron olvidadas las bienaventuranzas de Jesucristo.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Jesucristo fue un extremista de la filosofía del amor. Dispuso amar al enemigo y orar por los que nos odian. Existen personas con conductas aberrantes condenadas por siempre, como aquellos ángeles que guardan prisión perpetua hasta el juicio final. El evangelio nos recuerda que no debe haber fusión entre el bien y el mal. Los malos deben arrepentirse para el perdón y la reconciliación.
En el caso de Cuba deberían salir del poder todos los relacionados con hechos de sangre, como crímenes de inhumanidad y de genocidio, y tomarse medidas que garanticen las libertades básicas de todos los cubanos sin excepciones. Y también el establecimiento de un gobierno provisional con todas las fuerzas democráticas del país. Entonces podremos iniciar un proceso hacia la transición democrática.
En varias ocasiones he indicado que la Iglesia Católica cubana puede y debe actuar como mediador en todo proceso de libertad y de democracia para el pueblo cubano. Hoy no lo niego pero sugiero con bondad que primero debe reestructurarse la jerarquía de la Iglesia con personas que den el ejemplo de la prédica cristiana de Pérez Serantes, Pedro Meurice y otros buenos sacerdotes católicos que pudieran llamarse los cardenales del pueblo. Así se recuperaría la confianza en la milenaria institución.
Entre los mediadores no olvidaremos a los sacerdotes protestantes y evangélicos. Ellos podrían participar como institución en la formación de un comité de pastores. Esto aseguraría un balance justo y equilibrado en las negociaciones del camino hacia un estado de derecho democrático.
Dios es la libertad absoluta. Asimismo es poder, sabiduría, majestad, amor y gloria. Para él, no hay nada imposible. Por esto esperamos y actuamos en él en la promoción para nuestra nación de una sociedad libre donde predomine para el bien de todos su triada básica: cristianismo, comercio y civilización.

Nuestra experiencia cubana

Manny García-Tuñón  
Pequeños Negocios
2 April 2012
El Nuevo Herald
Mi esposa Helin y yo compartimos muchas experiencias culturales. Los dos nacimos en Miami, hijos de padres cubanos que emigraron a los Estados Unidos como jóvenes después de que Fidel Castro tomara el poder a la fuerza y convirtiera a la idílica isla en un estado comunista. Ninguno de los dos tenemos familia en Cuba y nunca habíamos considerado viajar a la isla mientras los cubanos siguieran sufriendo bajo el comunismo. Pero Helin y yo también compartíamos la misma penosa duda. Como muchos miembros de nuestra generación que nacimos en el exilio y nunca nos hemos sentido lo suficientemente americanos para ser americanos o lo suficientemente cubanos para ser cubanos, siempre nos sentimos robados de la auténtica experiencia cubana y nos preguntábamos, “¿Somos cubanos o americanos?” Crecí pensando que yo era un “cubanoamericano,” pero, ¿existe esto en realidad? La semana pasada recibimos juntos la respuesta a nuestra pregunta.
El lunes 26 de marzo a las 10:00a.m., el segundo de dos aviones alquilado por la Arquidiócesis de Miami con 310 peregrinos viajando para asistir a las misas papales en Cuba aterrizó en Santiago – esa legendaria tierra donde el papá de Helin, que falleció hace cuatro años, había nacido. Helin y yo estábamos en ese avión. Cuando el avión tocó tierra yo la cogí de la mano mientras ella sólo miraba por la ventana. Entonces, finalmente, se viró y me dijo “de verdad existe…”. “Sí” le dije con compasión. Cuba, la Tierra de Nunca Jamás de nuestra generación, realmente existe.
Para nosotros, el viajar con nuestra Arquidiócesis de Miami como peregrinos de la histórica visita de Benedicto XVI, era la justificación para hacer el viaje. Las emociones que Helin y yo experimentamos juntos en Cuba fueron de la felicidad a la tristeza y del furor a la alegría. Nos unimos a los fieles que aplaudían y cantaban mientras el Santo Padre llegaba a celebrar las misas – ¡muchos sabían todas las canciones y las respuestas! Nos quedamos sin palabras al ver que muchas de las mismas personas aplaudieron cuando llegó su dictador. Nos reímos. Lloramos. Rezamos mucho. Mi primo, que también estaba en la peregrinación de Miami, les decía a todos los que conocía “recuerda que somos hermanos”. Ellos también se rieron. Lloraron. También rezaron.
Hablamos con la gente que conocimos en las calles. Les hacíamos preguntas, compartimos nuestro testimonio y aprendimos mucho. Una cosa muy importante que aprendimos es que la mayoría de los cubanos en la isla simplemente no sabe ser libre. Piensan que “los derechos” son algo que el gobierno da y quita al pueblo. No tienen noción de que sus derechos son inalienables, dados por Dios, y por lo tanto, que nadie se los puede arrebatar —especialmente su libertad. No entienden que ellos son libres, porque nacieron bajo un sistema que les ha quitado su “expresión de la libertad”, pero no su libertad. Y no su dignidad como seres humanos. Eso les pertenece. Únicamente, ellos no lo saben.
Nos dimos cuenta de que el Arzobispo de Santiago de Cuba es un verdadero pastor de los cubanos dentro y fuera de la isla. En su mensaje en la Plaza de Antonio Maceo, el Arzobispo Primado dijo: “El proceso de alcanzar estos ideales nunca termina, también hoy estamos empeñados en conseguir que el bienestar y la justicia lleguen a todos. Somos un solo pueblo pero con diferentes criterios en cuanto al camino para buscar un futuro mejor. A lo largo de nuestra corta historia, este hermoso empeño se ha visto oscurecido por los egoísmos, la incapacidad de diálogo y de respeto al otro, la presencia de intereses ajenos a los nuestros, la exclusión y la intolerancia, hasta llegar a ser irreconciliables, en vez de buscar las coincidencias que nos animan a caminar juntos. Hemos llegado a la violencia entre cubanos, que hace sufrir a todos, no beneficia a nadie, hiere la dignidad y dificulta el verdadero desarrollo material y espiritual de nuestro pueblo. Es necesario superar las barreras que separan a los cubanos entre sí. Este es un deseo querido por todos y que escuchábamos diariamente en forma de súplica cantada durante la misión con la Virgen en preparación de este Año Jubilar: ‘Todos tus hijos, a ti clamamos, Virgen Mambisa, que seamos hermanos’”.
Aprendimos que la realidad y los conflictos ideológicos de Cuba son hoy tan complicados como lo han sido siempre y también así son los recuerdos de los que mucho han sufrido. Como resultado de nuestro viaje, hemos aprendido a honrar y respetar, más profundamente que nunca antes, esos recuerdos y los sacrificios de nuestros padres y abuelos. Nunca podremos pagarles por lo que hicieron en el pasado.
Quizás lo más importante que aprendimos es lo agradecidos que tenemos que estar por ser quienes somos y tener lo que tenemos. Estamos agradecidos a nuestro país, los Estados Unidos de América por brindarnos la expresión de libertad que es negada a otros. Les agradecemos a nuestros padres y abuelos el hecho de que, aunque Helin y yo no pudimos vivir en Cuba, no perdimos nada de la auténtica experiencia cubana – aun en Miami.
Sí, como la legendaria Cuba nosotros, los “cubanoamericanos”, existimos y tal vez, sólo tal vez, somos los llamados a ayudar a nuestros hermanos en la isla a comenzar algo nuevo y ese futuro mejor.
Manny García-Tuñón es el presidente de Lemartec, una firma internacional de diseño y construcción radicada en Miami, Florida.manny@mgtunon.comwww.unosminutosconmanny.com

Fidel Castro a la Iglesia: podemos ser amigos sin que pensemos igual; Benedicto XVI: el marxismo no es una alternativa real para el mundo actual

ANDREA RODRIGUEZ  
AP / El Nuevo Herald
1 April 2012
LA HABANA
Para ser amigos no hace falta tener las mismas creencias, aseguró el ex gobernante Fidel Castro poco después de la visita del Papa Benedicto XVI a la nación caribeña y de comentarios de este en el sentido de que la ideología marxista no era viable.
Castro, quien se reunió con Benedicto el miércoles, publicó una de sus sus columnas de opinión el viernes en la que explicó que “para compartir la amistad no hay que compartir las creencias”.
El Sumo Pontífice visitó Cuba entre el 26 y el 28 de marzo.
Poco antes de arribar, Benedicto XVI, dijo a periodistas que a su criterio el marxismo tal como lo conocemos no era una alternativa real para el mundo actual.
Durante sus jornadas en la isla, Benedicto XVI pidió más espacio para la religión en Cuba, un estado laico, un reclamo histórico de la institución religiosa que desea tener escuelas y acceso a los medios de comunicación, ambos completamente estatales aquí.
Pero también criticó las sanciones económicas de EEUU que buscan presionar para cambios en el modelo político de la isla.
Castro no aludió el encuentro que sostuvo con el jerarca católico en la sede de la Nunciatura Apostólica de esta capital.

¿Qué hace un Papa?

2 April 2012
El Nuevo Herald
¿Qué hace un Papa? La pregunta de Fidel Castro no es tan absurda como parece. Y sería muy bueno que nos la hiciéramos todos con más frecuencia, no solo con respecto al Papa. Por ejemplo: ¿qué hace un Dominique Strauss Khan para merecer el reconocimiento y la admiración de tantos, para llegar a “dirigir” –hacia dónde, solo Dios lo sabe– las finanzas del mundo desde el timón del Fondo Monetario Internacional, y para llegar a estar a un paso de la primera magistratura en Francia? O bien, y para el caso, ¿qué hacen los tipos como Lloyd Blankfein, el chairman de Goldman Sachs, o Jamie Dimon, el de JP Morgan Chase, para justificar sus salarios y sus bonos (y los de sus secuaces)?
Nuestros “maestros simplificadores”, los flautistas del dogma del mercado, encuentran la respuesta en el libre juego de la oferta y la demanda, y procuran evadir cualquier pregunta incómoda con el “recurso” de comparar a los capos de Wall Street con los artistas o deportistas mejor pagados. Pero yo sé lo que hace Lebron James y como canta –y se mueve– Shakira, por ejemplo. Y también sé lo que hace el Papa, sobre todo después de actividades como su reciente visita a Cuba y a México (Fidel también lo sabe, pero al igual que a nuestros dogmáticos, le conviene hacerse el tonto).
Pero lo que hacen Dominique, Lloyd y Jamie es un misterio. Cuando menos es que son artistas, quizás sean la reencarnación de Los Tres Chiflados, que vuelven al cine este verano. Pero con DSK en el papel de Curly, la película llevará una calificación de X, no apta para menores.

Cuba: la nueva y vieja represión

Alejandro Armengol  
2 April 2012
El Nuevo Herald
Un joven sale de su casa, a comprar cigarrillos a la esquina, y un auto policial se le acerca, lo detienen y por 24 horas permanece en el calabozo, sin causa alguna en su contra, solo para dar tiempo de que termine la visita papal. Transcurrido ese tiempo lo ponen en libertad. Sacan a un hombre de la plaza donde Benedicto XVI está a punto de comenzar una misa en Santiago de Cuba, por gritar “Abajo el comunismo”, y mientras es llevado fuera del lugar varias supuestos feligreses lo golpean con impunidad. Alguien que viste una guayabera blanca le da un golpe en la cabeza y sigue allí de pie, impune, como si simplemente lo hubiera saludado. Un miembro de la Cruz Roja no sólo le da en la cara, sino que también lo agrede con la camilla, un objeto cuyo destino es trasladar heridos o enfermos, no servir como arma agresora. Del totalitarismo de Fidel Castro al autoritarismo de Raúl, la represión en Cuba está tornándose caótica y amenaza con volverse incontrolada.
No es que la agresión impune no se ejerciera en la isla con anterioridad, pero por lo general se recurría a ella en momentos de crisis, como durante el éxodo del Mariel. Ahora la crisis se ha vuelto permanente y ese sector soez de la población, donde el lumpen proletario ha recibido carnet de represor, y al resentido y envidioso le han dado carta libre para desahogar su frustración, ha sido seleccionado para llevar a cabo el trabajo sucio, ese donde la represión es más burda –el golpe, el insulto y la humillación– y visible.
Asistimos a una táctica con al menos dos objetivos claros: amedrentar y limpiarse las manos. Raúl Castro quiere mantener a las fuerzas armadas fuera del ejercicio cotidiano de amedrentar a la población, al tiempo que convierte al terror en una práctica cotidiana, pero sin una institucionalización aparente. Así el aparato coercitivo del gobierno se presenta como una institución protectora que garantiza el orden y no como una maquinaria destinada a crear miedo y hasta pánico. Por ejemplo, la policía y las fuerzas de seguridad están para proteger a las Damas de Blanco de la ira del pueblo. Los opositores no son sancionados con largas condenas –a no ser que traspasen ciertas barreras, tras varias advertencias– sino amenazados constantemente, detenidos unos pocos días, “desaparecidos” por unas cuantas horas.
Uno de los problemas con este tipo de tácticas –más allá, por supuesto, de la condena elemental– es que llega el momento en que se torna difícil de controlar.
Esa mujer que insulta y araña, ese hombre que sale con una cabilla en un cartucho, aquellos que forman parte de las turbas que agreden a varios ciudadanos indefensos que realizan una protesta pacífica, constituyen un grupo heterogéneo, al que aparentemente se controla fácilmente por medio de esos mismos mecanismos de terror, con pequeñas prebendas, algún que otro beneficio monetario o emocional y alimentando sus frustraciones y resabios, pero que al mismo tiempo resulta poco confiable, de gran inestabilidad emocional e irracional por naturaleza. Es decir, gente peligrosa que al tiempo que se alimenta y vive del caos es incapaz de comportarse con responsabilidad e independencia.
Hay que reconocer que hasta el momento el gobierno cubano ha podido controlar a sus turbas, pero hasta cuándo ello será posible resulta difícil de predecir.
Lo que llama la atención es que mientras el espectro amplio del sector más inconforme con la realidad cubana se transforma de acuerdo a las características de la sociedad actual, y se podría hablar de una disidencia tradicional –vertical en buena medida e ilustrada–, un fenómeno post disidente como son los blogueros y una oposición que proviene de las capas más desfavorecidas de la población –de baja escolaridad y bordeando o dentro de la marginalidad social–, la represión continúa anquilosada en sus formas más burdas. En última instancia, el “recurso perfecto” para acallar cualquier voz independiente en Cuba son los actos de repudio.
En ese sentido, se podría afirmar que el Estado cubano se comporta con una tacañería extrema y no admite la menor manifestación de independencia. Donde la función opositora ha evolucionado de un enfrentamiento radical al desacuerdo, la disidencia y la simple búsqueda de una vida propia, el gobierno continúa plantado en no permitir la menor apertura de un espacio político. Bajo una óptica represiva, es lógico que una negativa tan burda a cualquier tipo de reforma necesite de acciones y mecanismos igualmente burdos para sostenerse en el poder. Del agente de seguridad sagaz y de mentalidad fría al matón de esquina, dispuesto siempre a golpear al indefenso, como la forma perfecta de demostrar su poder.
Ante el más leve temor de amenaza, el régimen cierra filas. El terror es el único instrumento en que confía. La turba que ahora golpea y veja se apoya en el policía listo para encarcelar y en el tribunal sin decoro que condena la decencia. Pero al mismo tiempo se asiste a un fenómeno de desgaste, en que la represión más elemental e inmediata va quedando cada vez más en manos de sujetos irresponsables y agresivos por naturaleza. La conducta de estos sujetos es la cara más turbia de un monstruo con varias cabezas, y no debe verse de forma aislada: constituye la esencia del sistema imperante en Cuba.

Identifican a hombre arrestado en Santiago por gritar libertad en misa Papal

JUAN O. TAMAYO
El Nuevo Herald
viernes 30 de marzo del 2012
Un disidente cubano ha identificado a Andrés Carrión Alvarez, un santiaguero licenciado en rehabilitación social, como el hombre que gritó consignas contra el comunismo durante la misa oficiada en Santiago de cuba por el papa Benedicto XVI el lunes 26 de marzo.
El ex prisionero politico José Daniel Ferrer García reportó a través de la plataforma digital Háblalo sin miedo que el disidente Alfonso Chaviano Pelaez había reconocido a Carrión Alvarez.
El teléfono móvil de Ferrer Garcia estaba bloqueado y el Nuevo Herald no pudo contactarlo a él o a Chaviano Peláez para obtener mas detalles.
Según Ferrer García, Chaviano aseguró que Carrión Alvarez tiene 38 años, es de familia humilde y vive en el reparto Sorribes en Santiago.
Hasta la noche del jueves se encontraba detenido en la unidad de operaciones policiales en Santiago de Cuba, agregó Ferrer Garcia.

El periplo de Benedicto XVI dejó un sabor agridulce (ENH)

El periplo de Benedicto XVI dejó un sabor agridulce (ENH)
Reacción mixta a la visita del Papa a Cuba 

La visita del Papa Benedicto XVI la semana pasada a Cuba dejó atrás una estela de opiniones encontradas sobre su significado y posibles repercusiones en la isla de gobierno comunista.
Los analistas están de acuerdo en que tomará tiempo para ver los verdaderos resultados incluso de las partes más concretas de la visita, como la solicitud que Benedicto XVI le hizo al gobierno para permitir el regreso de las escuelas católicas, confiscadas por el gobierno ateo de Fidel Castro a principios de la
década de 1960.

Todavia más tiempo tendrá que pasar, añadieron, antes de que se pueda ver el impacto de los comentarios del Papa en temas más amplios, como la necesidad de libertad y la reconciliación de los cubanos de la isla y del exterior.

Cinco años después de que el Papa Juan Pablo II realizó su histórica visita a Cuba en 1998, los jueces castristas sentenciaron a 75 disidentes pacíficos a 28 años de prisión en una dura campaña contra la oposición, conocida en la isla como la “Primavera Negra”.

El viaje de Benedicto XVI a Cuba, según la versión del Vaticano, estaba diseñado para respaldar el esfuerzo de la Iglesia en Cuba por abrir nuevos espacios para su trabajo social en la isla, mientras reconocía los recientes gestos amistosos del gobierno hacia la Iglesia.

Pero sus dos homilías y tres discursos, además de los dos discursos del gobernante Raúl Castro durante la visita de tres días, provocaron reacciones entre los analistas que fueron desde un efusivo optimismo hasta una profunda decepción.

“En esa Plaza (de la Revolución, en La Habana),. con esos micrófonos que sólo han sido usados por los Castro durante 53 años, el mal le cede el espacio a un hombre que llega para hablar de la libertad”, dijo Dora Amador, una activista católica de Miami.

Lo que es más, los muchos cubanos no católicos que asistieron a las misas papales en La Habana y Santiago de Cuba participaron en “un hecho evangélico sin precedentes”, afirmó. “Uno no sabe en qué corazón se sembró una nueva fe”.

“El resultado de la visita del Papa no se va a ver hoy, no se va a ver mañana, pero me atrevo a decir que fue extraordinario”, puntualizó Amador, quien no solicitó una visa cubana para ser testigo de la visita de Benedicto XVI porque La Habana le ha negado los permisos de entrada en dos ocasiones anteriores.
Joaquín Rodríguez, un sacerdote cubano en la iglesia de San Martín de Porres, en Miami, dijo que Benedicto XVI lo hizo bien en su misión de “apoyar al pueblo cubano y alentar al gobierno cubano, con respeto, pero con firmeza”, a mejorar la sociedad en la isla.

Pero agregó que si Raúl Castro fuera Pinocho, “su nariz hubiera llegado a la otra parte del aeropuerto” después de que dijo que su gobierno compartía valores morales con la Iglesia, poco antes de que el Papa partiera de regreso a Roma.  “Ese lugar es una cárcel”.

Julio Hernández, un partidario en Miami del Movimiento Cristiano Liberación, del disidente habanero Oswaldo Payá, dijo que estaba complacido de que el Papa hablara tanto de los abusos en la isla como de la necesitad de reconciliación de “todos los cubanos de todas las orillas”.

Las palabras de Benedicto XVI al gobierno, agregó Hernández, mostraron un firme estilo de tratar con temas sensibles que fueron diferentes del estilo de “algunos” de los jerarcas de la Iglesia en Cuba.
El comentarista radial de Miami Max Lesnick, quien viaja con regularidad a La Habana, escribió que los ganadores de la visita fueron “Cuba, su pueblo, la Iglesia, el Papa, el Vaticano y el gobierno cubano” y “los perdedores fueron los que trataron de sabotear la visita del Papa a la isla… levantando consignas de
odio”.

Sin embargo, muchos de los analistas contactados para esta historia alegaron que la visita de Benedicto XVI hubiera sido mejor si se hubiera reunido con los disidentes cubanos. El Vaticano dijo que su programa estaba demasiado lleno, pero Benedicto XVI hizo espacio para una visita no programada de 30 minutos con Fidel Castro.
Benedicto XVI tampoco dijo nada en publico sobre los más de 250 disidentes arrestados para mantenerlos alejados de los eventos papales. Ese fue el caso de Martha Beatriz Roque, quien dijo que 20 agentes de la Seguridad del Estado la bloquearon durante tres días dentro de su pequeño apartamento.

Roque destacó que ella era uno de los 750 disidentes que firmó una carta urgiéndole a Benedicto XVI a cancelar su viaje porque era seguro que el gobierno iba a arrestar a disidentes en toda la isla en preparación para la visita.

“Hay que esperar si esto dio resultados”, dijo el jueves Roque a El Nuevo Herald. “Pero la estela de represión que ha dejado no es recompensada por nada que pueda haber ganado”.

En un editorial titulado “Una responsabilidad traicionada”, el blog Diario de Cuba denunció que “queda claro después de esta visita que quienes lideran la Iglesia están dispuestos a servidumbres varias con tal de ganar terreno”.

“El catolicismo, según lo interpretan ellos, parece básicamente interesado en los asuntos de la Iglesia y conlleva una peligrosa tendencia al concordato, no importa cuanta democracia haya que echar de menos”, agregó el blog con sede en España.

Otra que criticó la visita fue Bertha Soler, líder de las Damas de Blanco, quien había pedido repetidamente “sólo un minuto” para reunirse con Benedicto XVI. En cambio, ella y su esposo fueron arrestados el miércoles durante más de 13 horas para mantenerlos fuera de la misa en La Habana.

“Sabemos que [el Papa] vino para un acercamiento entre la Iglesia y el gobierno, pero no escuchó a su rebaño, a los marginados, a los oprimidos”, dijo Soler a El Nuevo Herald.

La visita fue “manipulada” por el gobierno para su propia ventaja, agregó, “pero aunque no nos sentimos a gusto con lo que sucedió, no vamos a perder la fe o el amor por Dios”.

El lunes pasado, el día en que Benedicto XVI llegó a Santiago de Cuba, el vicepresidente cubano Marino Murillo, a cargo de las reformas económicas de Raúl Castro, dijo rotundamente en una conferencia de prensa que “no habrá reformas políticas en Cuba”.

El arzobispo de Miami, Thomas Wenski, declaró con más optimismo después de regresar el jueves de Cuba que el viaje de Benedicto XVI tendrá un impacto positivo, pero pidió paciencia.

“El Papa no puede hacer en un día lo que los cubanos no han sido capaces de hacer en 50 años”, dijo.